Dra. Silvia Alejandra Trujillo Novoa · Medicina Interna · Neurología
Neurología clínica

Cefalea y Migraña

El dolor de cabeza tiene múltiples causas. Identificar el tipo exacto y descartar señales de alarma es lo que define el tratamiento correcto y evita el abuso de medicamentos para el dolor.

¿Qué tipo de cefalea es?

Las cefaleas se clasifican en primarias (cuando el dolor es la enfermedad misma: migraña, cefalea tensional, cefalea en racimos) y secundarias (cuando el dolor es síntoma de otra condición: infección, trauma, lesión vascular, hipertensión intracraneal, entre otras). La clasificación de referencia es la ICHD-3 de la International Headache Society.1

La migraña es la cefalea primaria más estudiada y más discapacitante. No es solo "un dolor fuerte de cabeza": es una enfermedad neurológica con fisiopatología propia, desencadenantes identificables y tratamiento específico tanto en fase aguda como preventivo.

~12%Prevalencia global de migraña
3:1Proporción mujer : hombre en migraña
2.ªCausa global de años vividos con discapacidad

Síntomas frecuentes de migraña

  • Dolor pulsátil, frecuentemente unilateral
  • Intensidad moderada a severa que empeora con actividad
  • Fotofobia y fonofobia (molestia con luz y ruido)
  • Náuseas o vómito durante el ataque

Banderas rojas que ameritan estudio urgente

Algunas características obligan a descartar causa secundaria con estudios de imagen: dolor de inicio explosivo ("el peor de mi vida"), aparición después de los 50 años, cambios en el patrón habitual, despertar nocturno por dolor, déficits neurológicos asociados, fiebre o pérdida de peso inexplicable.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico de las cefaleas primarias es clínico: se basa en el interrogatorio detallado, los criterios ICHD-3 y la exploración neurológica. Los estudios de imagen (resonancia magnética, angiografía) se indican solo cuando hay banderas rojas o el cuadro no encaja con una cefalea primaria.

Tratamiento

Tiene dos partes: el tratamiento agudo para cortar el ataque (analgésicos, AINEs, triptanes, gepants según el caso) y el tratamiento preventivo cuando los ataques son frecuentes o discapacitantes (algunos antihipertensivos, anticonvulsivantes, antidepresivos tricíclicos, anticuerpos monoclonales anti-CGRP, toxina botulínica, entre otros).

Una parte crítica del manejo es evitar el uso excesivo de analgésicos, que puede generar cefalea por abuso de medicamentos y empeorar el cuadro. Consulta a tu médico antes de cambiar dosis o frecuencia.

Mi enfoque

Cómo abordo cefalea y migraña en mi consulta

Yo misma vivo con migraña. Eso me ha dado un entendimiento distinto de lo que implica este padecimiento en la vida diaria: la anticipación al ataque, el impacto en el trabajo, la frustración cuando los tratamientos no terminan de funcionar.

En consulta trabajo desde una mirada integral: identificar bien el tipo de cefalea, pero también los factores no neurológicos que pueden estar exacerbándola o incluso causándola (sueño, hormonales, dietéticos, estrés, comorbilidades). El error más frecuente que encuentro es la automedicación sostenida — puede aliviar el ataque a corto plazo, pero perpetúa el problema. Parte de mi trabajo es ayudar a salir de ese ciclo.

Preguntas frecuentes

Por el carácter del dolor. La migraña es pulsátil, frecuentemente unilateral, de intensidad moderada-severa, empeora con actividad y suele acompañarse de náusea, fotofobia o fonofobia. La cefalea tensional es opresiva (como una banda), bilateral, de intensidad leve-moderada y no suele acompañarse de náusea ni intolerancia a la luz. La distinción se hace en la consulta con interrogatorio detallado.
No siempre. En las cefaleas primarias con cuadro típico y exploración normal, la imagen no es necesaria de rutina. Se indica cuando hay banderas rojas (dolor de inicio súbito, después de los 50 años, cambio del patrón habitual, despertar nocturno, déficits neurológicos asociados, entre otros).
Puede ser por uso excesivo. Tomar analgésicos más de 10–15 días al mes puede generar cefalea por abuso de medicamentos: un círculo en el que el propio analgésico perpetúa el dolor. Salir de ese ciclo requiere un plan específico que no se debe hacer en automedicación.
No se cura, pero se controla. El objetivo del tratamiento preventivo es reducir la frecuencia, la severidad y la duración de los ataques. Muchos pacientes pasan de tener varios ataques al mes a tener pocos al año con un plan adecuado.
La mayoría de mujeres con migraña ve mejoría durante el embarazo, especialmente del segundo trimestre en adelante. Algunos fármacos preventivos no son seguros en embarazo y deben ajustarse antes. Si planeas embarazo, conviene revisar el tratamiento con tiempo.
Sí, y de hecho el ejercicio aeróbico regular se asocia con menor frecuencia de ataques. Hay quienes detectan que el ejercicio intenso puede desencadenar un ataque; en ese caso se ajusta intensidad y se trabaja en los desencadenantes.
Referencias
  1. Headache Classification Committee of the International Headache Society. The International Classification of Headache Disorders, 3rd edition. Cephalalgia 2018;38(1):1–211. doi:10.1177/0333102417738202
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